Vivir cerca de los restaurantes de comida rápida podría aumentar el riesgo de obesidad

Un estudio de afroamericanos halló un vínculo entre la cercanía de esos restaurantes y el sobrepeso

JUEVES, 16 de mayo (HealthDay News) -- Quizás tener un restaurante de comida rápida cercano podría resultar cómodo, pero vivir en un radio de dos millas (un poco más de tres kilómetros) de uno tal vez sea un poco demasiado cómodo.

Según un estudio reciente, los afroamericanos que viven cerca de esos negocios tienen un índice de masa corporal más elevado que los que viven más lejos.

Los investigadores del Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Texas hallaron que esto era verdad sobre todo entre las personas que tenían unos ingresos más bajos. El índice de masa corporal (IMC) es una medida de la grasa corporal que toma en cuenta la estatura y el peso.

Los hallazgos son significativos porque los negros están en mayor riesgo de los efectos negativos de salud asociados con la obesidad, como la diabetes y la enfermedad cardiaca, apuntaron los autores del estudio.

"Según investigaciones anteriores, los afroamericanos, sobre todo las mujeres, tienen unas tasas más altas de obesidad que otros grupos étnicos, y la brecha está en aumento", apuntó en un comunicado de prensa de la universidad la líder del estudio, Lorraine Reitzel, profesora asistente del departamento de investigación de las disparidades en la salud del M.D. Anderson.

"Los resultados de este estudio se suman a la literatura que indica que el ambiente del vecindario de una persona y las comidas a las que se ven expuestas pueden contribuir a un IMC más elevado", comentó.

"Debemos hallar las relaciones y los desencadenantes que se relacionan con el IMC de esta población, dado que tienen el riesgo más alto de volverse obesos y desarrollar los problemas de salud asociados. Esa información puede ayudar a informar a las políticas y a las intervenciones para prevenir las disparidades de salud", explicó Reitzel.

En el estudio participaron más de 1,400 negros adultos que se dividieron en dos grupos: los que ganaban menos de 40,000 dólares al año y los que ganaban a partir de 40,000 dólares al año. Los investigadores tomaron en cuenta si los participantes tenían hijos o no, así como el sexo, la edad, la actividad física y la educación, junto con otros factores que podrían influir sobre el IMC.

También analizaron qué tan cerca vivían los participantes de restaurantes de comida rápida, y el número de esos restaurantes en un radio de media milla (0.8 KM), una milla (1.6 KM), dos millas (3.2 KM) y cinco millas (8 KM) del lugar donde vivían.

"No hallamos literatura de investigaciones anteriores que tomaran en cuenta los ingresos familiares al investigar si había asociaciones entre la disponibilidad de la comida rápida y el IMC", anotó Reitzel.

El estudio reveló que, en promedio, había 2.5 restaurantes de comida rápida en un radio de media milla de los hogares de los participantes. Además, había un promedio de 4.5 de esos restaurantes en un radio de una milla, 11.4 en un radio de dos millas y 71.3 restaurantes en un radio de cinco millas de sus viviendas.

Vivir más cerca de un restaurante de comida rápida se asoció con un mayor IMC, independientemente de los ingresos de los participantes, mostró el estudio. Por otro lado, cada milla adicional entre los hogares de los participantes y el restaurante de comida rápida más cercano se asoció con un IMC un 2.4 por ciento más bajo.

El estudio también halló que mientras más de esos restaurantes había en un área en particular, más alto era el IMC de los participantes. Los investigadores señalaron que no hubo una asociación significativa para el radio de cinco millas.

"Hallamos una relación significativa entre el número de restaurantes de comida rápida y el IMC para unas distancias de media milla, una milla y dos millas del hogar, pero solo entre los participantes del estudio de menos ingresos", anotó Reitzel.

"Vivir cerca de un restaurante de comida rápida tiene algo que se asocia con un IMC más alto", apuntó. Sin embargo, una asociación no prueba causalidad.

"La comida rápida se diseña específicamente para ser asequible, atractiva y cómoda", explicó Reitzel. "Las personas tienen poco tiempo y tienen que comportarse de forma que hacer las cosas les cueste la menor cantidad de tiempo posible, y esto podría incluir los alimentos que eligen".

Los autores del estudio anotaron que los residentes de ingresos más bajos podrían no contar con acceso al transporte, de forma que tener restaurantes de comida rápida cerca de casa podría resultar más fácil.

"Quizás por eso hubo asociaciones significativas entre la densidad y el IMC en un radio de dos millas de casa, que es una distancia que se camina con facilidad, pero no con una distancia de cinco millas de casa", anotó Reitzel.

En otros casos, los residentes de los vecindarios con menos calles quizás se vean tentados a comer en los restaurantes frente a los que pasan todos los días. "Esas pistas visuales podrían impulsar a las personas a elegir la comida rápida incluso aunque esa no fuera su intención original", añadió Reitzel.

El estudio aparece en la edición en línea del 16 de mayo de la revista American Journal of Public Health.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre el consumo de comida rápida entre los adultos de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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FUENTE: University of Texas M.D. Anderson Cancer Center, news release, May 16, 2013

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