La leche materna comprada en internet podría contener gérmenes nocivos, según un estudio

Casi tres cuartas partes de las muestras de un sitio para compartir leche en internet contenían microbios que podrían enfermar al bebé

Por Brenda Goodman
Reportero de Healthday

LUNES, 21 de octubre (HealthDay News) -- Incluso tras trabajar con varios expertos en la lactancia, la madre primeriza Katie Sweet no podía producir suficiente leche en sus senos para alimentar a su hija recién nacida.

Y señaló que a su bebé no le iría igual de bien con la fórmula.

"De verdad, mi hija es una niña completamente distinta cuando toma leche de seno. Tiene menos problemas estomacales, duerme mejor y parece más alerta", contó Sweet, agente de seguros de Grand Junction, Colorado.

Durante unos meses, pudo mantener a su hija en una dieta de leche materna con la ayuda de dos amigas locales que producían más leche de la que necesitaban. Pero cuando esas mujeres destetaron a sus propios bebés, sus existencias se acabaron, dejándola desesperada por hallar más.

"Haría cualquier cosa para asegurarme de que mi hija reciba lo que necesita para ser feliz", apuntó Sweet.

Como un creciente número de mujeres que han recibido el mensaje de que la leche materna es el mejor alimento posible para los bebés, pero que no pueden producir la propia, recurrió a internet.

Colocó un anuncio clasificado ofreciendo comprar leche materna de una desconocida en un sitio web creado para conectar a las personas que desean vender su leche materna con otras que buscan comprarla.

"Mi marido y yo investigamos mucho y nos sentíamos cómodos con la decisión de comprar leche", dijo Sweet.

Sin embargo, su sensación de confort se convirtió en preocupación cuando se enteró de los hallazgos de un nuevo estudio que evaluó la leche materna comprada en internet.

Los investigadores no especificaron los sitios web utilizados en el estudio, pero dijeron que las muestras contaminadas provenían de un sitio web de EE. UU. para compartir leche que utiliza un formato de anuncios clasificados.

De las 101 muestras compradas anónimamente, casi tres cuartas partes de las muestras contenían bacterias que enfermarían al bebé, entre ellas tres lotes que dieron positivo en pruebas para la salmonella.

"La leche humana no debe contener salmonella", señaló la Dra. Kathleen Marinelli, presidenta de United States Breastfeeding Committee, una organización sin fines de lucro con sede en Washington, D.C.

La salmonella y otros tipos de bacterias gram negativas, que fueron los tipos más comunes hallados en el estudio, por lo general viven en los intestinos de la persona.

"Esto me dice que la higiene de las personas que bombearon la leche fue muy deficiente. Esencialmente, no se lavaron las manos tras ir al baño", advirtió Marinelli, quien no participó en el estudio.

Ninguna de las muestras resultó positiva para el VIH (el virus del SIDA), que se puede transmitir a través de la leche materna. Pero una de cada cinco resultó positiva para otro virus, llamado el citomegalovirus o CMV.

El CMV es común, dado que entre el 50 y el 80 por ciento de las personas lo han tenido antes de los 40 años, según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU.

En los bebés sanos, el CMV provoca una enfermedad leve parecida a la gripe, raramente grave, continuó Marinelli. Pero para los bebés prematuros y los que tienen una función inmunitaria afectada, el virus puede resultar muy peligroso.

"Si los bebés prematuros reciben leche con el CMV, pueden contraer cualquier cosa, desde una enfermedad sistémica que los devuelve al respirador y los enferma gravemente, hasta la muerte, así que no es bueno darles leche con CMV", advirtió Marinelli, quien también es neonatóloga del Centro Médico Pediátrico de Connecticut, en Hartford.

Algo interesante es que cuando los investigadores compararon la contaminación con la leche materna comprada con muestras no pasteurizadas que habían sido donadas al banco de leche local, hallaron que las muestras donadas presentaban menos probabilidades de contener gérmenes nocivos.

Los investigadores plantearon que tras las diferencias podría haber un par de motivos. El primero es que los bancos de leche educan cuidadosamente a los donantes sobre la recolección y el manejo seguros de la leche materna. Algunos sitios web también publican directrices para compartir de forma segura, pero los compradores no tienen manera de saber qué vendedores en realidad las siguen.

Y estudios anteriores han hallado que casi una de cada tres madres nunca limpia la bomba de leche.

"Lo que esa experiencia nos ha enseñado es que cuando se abre el cartón de leche que se ha comprado, en realidad nada puede garantizar que la leche sea segura", comentó la investigadora del estudio, Sarah Keim, investigadora principal del Centro de Salud Bioconductual del Hospital Pediátrico Nacional de Columbus, Ohio.

Keim comentó que los investigadores incluyeron todo tipo de información sobre la leche que obtuvieron para hallar los patrones de los problemas que podrían señalar la contaminación. Algunas leches eran enviadas con paquetes de gel o hielo seco para mantenerla fría, pero eso no pareció importar. La temperatura de la leche cuando llegaba a los investigadores no planteó una diferencia. El tipo de recipiente utilizado y su condición tampoco pareció desempeñar un papel, ni las promesas de leche sana, fresca u orgánica en los anuncios colocados por los vendedores.

"Nada resultó útil", lamentó Keim. "Uno simplemente no sabe qué recibe".

Además de bacterias y virus, la leche puede contener rastros de drogas y otros contaminantes ambientales, como el humo de cigarrillo.

El lucro también podría tener algo que ver con qué tan segura es la leche. En los años 50, cuando los bancos de sangre pagaban a las personas por sangre y plasma, unos estudios hallaron que las muestras compradas tenían entre siete y diez veces más probabilidades de portar enfermedades como la hepatitis que las muestras donadas. La teoría era que las personas que necesitaban vender sangre para ganar dinero también eran menos propensas a estar sanas que las que la donaban a los pacientes.

"Con las implicaciones monetarias, nos preocupa un poco que quizás las personas no tengan un incentivo para que todo sea un 100 por ciento honesto y seguro", planteó Keim.

También dijo que están en el proceso de reevaluar las muestras para hallar exactamente lo que contienen "porque sospechamos que algunas podrían no haber sido 100 por ciento leche humana".

El estudio aparece en línea el 21 de octubre y en la edición impresa de noviembre de la revista Pediatrics.

Los defensores de la compartición de la leche apuntan que, durante generaciones, las mujeres se han ayudado unas a otras con la lactancia. Antes de la llegada de internet, apuntan, las madres con frecuencia utilizaban a otras mujeres como nodrizas. Y dicen que nunca ha habido un caso documentado de un bebé que enfermara a partir de la leche compartida.

Marinelli dijo que es verdad, pero añadió "¿cree que una madre que compra leche en internet y su hijo se enferma le dirá necesariamente al médico lo que hizo?".

Y apuntó que la mayoría de tipos de bacterias halladas en el estudio probablemente provocarían síntomas como diarrea, vómitos, falta de energía, y en casos graves quizás una infección general, y las madres quizás ni se den cuenta de que la leche provocó el problema.

Por su parte, Katie Sweet, quien dijo que todavía está esperando el primer envío de leche comprada, dijo que el estudio la dejó decepcionada. Comentó que piensa comunicarse con su médico y una amiga que es enfermera para pensar en qué hacer.

"Creo que si una realiza un esfuerzo tan grande para obtener leche tener una reacción así sería devastador", comentó.

Más información

Para más información sobre el uso de leche materna donada, visite la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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FUENTES: Katie Sweet, first-time mother, Grand Junction, Colo.; Sarah Keim, Ph.D., principal investigator, Center for Biobehavioral Health, Nationwide Children's Hospital, Columbus, Ohio; Kathleen Marinelli, M.D., neonatologist, Connecticut Children's Medical Center, Hartford, and chair, United States Breastfeeding Committee, Washington, D.C.; November 2013, Pediatrics

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