La prohibición de unas sustancias químicas reduce la exposición de los humanos, halla un estudio

Pero la exposición a ftalatos similares que no han sido prohibidos ha aumentado, señalan los investigadores

Por Steven Reinberg
Reportera de Healthday

MIÉRCOLES, 15 de enero de 2014 (HealthDay News) -- Prohibir ciertos tipos de una clase común de sustancias químicas conocidas como ftalatos ha reducido la exposición de los estadounidenses a los daños potenciales de dichas sustancias, sugiere un estudio reciente.

Pero los investigadores también hallaron evidencia de una mayor exposición a otros ftalatos que podrían plantear unos riesgos sanitarios similares.

Los ftalatos se utilizan para hacer que el plástico sea más flexible, y se hallan en artículos como el esmalte de uñas, los perfumes, los productos de plástico y los materiales de construcción. En 2009, el Congreso de EE. UU. votó la prohibición de algunas de las sustancias químicas en los productos para niños, debido a sus efectos de interferencia en las hormonas humanas.

"La exposición a tres de los ftalatos que se han prohibido en los juguetes de los niños se ha reducido en 10 años", aseguró la investigadora líder, Ami Zota, profesora asistente de salud ambiental y ocupacional de la Facultad de Salud Pública y Servicios de Salud de la Universidad de George Washington.

Pero la exposición a otros ftalatos ha aumentado, dijo Zota. "[El aumento] probablemente se deba a que estos nuevos ftalatos están reemplazando los ftalatos que hemos descartado paulatinamente", planteó.

Algunos de estos ftalatos más nuevos se han estudiado en animales, y se ha descubierto que son igual de nocivos que los prohibidos, añadió Zota. "No estamos seguros sobre sus efectos potenciales en la salud humana", señaló.

Zota dijo que cree que las compañías están reemplazando las sustancias prohibidas con ftalatos que no han sido prohibidos.

Aunque no pudo afirmar si se deberían prohibir todos los ftalatos, Zota dijo que la moraleja de la fábula continua con los ftalatos es sencilla: "debemos hacer un mejor trabajo a la hora de comprender las ramificaciones de salud y seguridad de las sustancias químicas antes de usarlas de forma generalizada", advirtió.

El informe aparece en la edición en línea del 15 de enero de la revista Environmental Health Perspectives.

Algunos estudios han vinculado los ftalatos con daño en el ADN de los espermatozoides, y con unos espermatozoides de peor calidad en los hombres. Otras investigaciones han hallado que la exposición en las mujeres embarazadas podría alterar el desarrollo genital de sus hijos de sexo masculino. La exposición a los ftalatos también se ha vinculado con problemas del pensamiento y conductuales en los niños de ambos sexos, apuntaron los investigadores.

En una declaración, el Consejo Químico Americano (American Chemistry Council), una asociación comercial de compañías químicas de EE. UU., dijo que hay poca evidencia de que los ftalatos sean nocivos.

"La información recolectada por los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU. en los últimos diez años indica que, a pesar del hecho de que los ftalatos se utilizan en muchos productos, la exposición es extremadamente baja, mucho más baja que los niveles considerados como seguros por las agencias reguladoras", señaló la declaración.

"Pero vale la pena notar que el [nuevo estudio] no nos dice nada sobre la tasa de migración de ningún [ftalato] en particular desde el vinilo flexible, nada sobre cómo el [ftalato] se podría descomponer en el ambiente y nada sobre si las cantidades minúsculas de [ftalato] podrían plantear algún tipo de problema ambiental o sanitario", añadió la declaración.

Del otro lado del tema, Johanna Congleton, científica principal de la organización de defensoría ambiental Environmental Working Group, dijo que "aunque nos complace que los niveles de ciertos ftalatos que se sabe que son malos hayan declinado en la población de EE. UU., es preocupante que la carga corporal de otros tipos de ftalatos haya aumentado".

"La investigación nos dice que los ftalatos con los que se está haciendo el reemplazo podrían tener impactos similares sobre la salud, como efectos adversos sobre la señalización hormonal y el desarrollo reproductivo masculino", comentó Congleton. "Cambiar una sustancia problemática por otra que podría ser igual de mala no es una respuesta. Claramente, necesitamos unas mejores pruebas de seguridad para las sustancias químicas antes de que lleguen al mercado, para poder garantizar que los sustitutos son realmente más ecológicos".

Para el estudio, Zota y sus colaboradores observaron la exposición a los ftalatos de 2001 a 2010 entre 11,000 personas que participaron en la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EE. UU.

Los investigadores hallaron que casi todos habían sido expuestos a algunos ftalatos, incluso los que se habían prohibido parcialmente.

De todos los ftalatos, tres se han prohibido permanentemente en los productos para niños. El uso de otros tres en juguetes que los niños podrían colocarse en la boca se prohibió temporalmente, pendiente de más estudios.

El equipo de Zota halló que la exposición a los ftalatos prohibidos de forma permanente se había reducido.

Pero la exposición a los ftalatos que se prohibieron hasta que se lleven a cabo más estudios (DnOP, DiDP y DiNP) en realidad aumentó. La exposición al DnOP y al DiDP aumentó en un 15 y un 25 por ciento, respectivamente, y la exposición al DiNP aumentó casi en un 150 por ciento. El DiNP se está utilizando para reemplazar otros ftalatos, señalaron los investigadores.

Además, los investigadores hallaron cambios en las exposiciones a otros dos ftalatos (DEP y DiBP), ninguno de los cuales ha estado sujeto a las restricciones federales. La exposición al DEP se redujo en un 42 por ciento desde 2001, pero la del DiBP se triplicó.

Zota dijo que los consumidores a quienes les preocupa la exposición a los ftalatos deben buscar productos libres de esas sustancias, que cada vez están más disponibles.

Más información

Para más información sobre los ftalatos, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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FUENTES: Ami Zota, Sc.D., assistant professor, environmental and occupational health, George Washington University School of Public Health and Health Service, Washington, D.C.; Johanna Congleton, Ph.D., senior scientist, Environmental Working Group; American Chemistry Council; Jan. 15, 2014, Environmental Health Perspectives

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