El sueño diurno podría descontrolar los genes

Un estudio podría explicar por qué los problemas de salud son más comunes entre los que trabajan de noche

Por Brenda Goodman
Reportero de Healthday

MARTES, 21 de enero de 2014 (HealthDay News) -- Dormir durante el día, una necesidad de los viajeros que sufren de desfase horario y de los que trabajan turnos de noche, altera los ritmos de alrededor de una tercera parte de nuestros genes, sugiere un estudio reciente.

Además, el sueño cambiado parece alterar la actividad genética incluso más que no dormir lo suficiente, según la investigación.

Para el nuevo estudio, que aparece en la edición de esta semana de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, unos investigadores británicos colocaron a 22 voluntarios jóvenes y sanos en un laboratorio de sueño poco iluminado durante tres días.

El primer día, interrumpieron el sueño de los participantes a intervalos regulares para reconfigurar su reloj corporal según su ritmo innato. En el segundo y en el tercer día, los voluntarios comieron y durmieron en un horario de 28 horas, de forma que su periodo de sueño más prolongado fue entre el mediodía y más o menos las 6:30 p.m.

Los investigadores extrajeron muestras de sangre tras tres días para poder observar lo que sucedió con el ritmo de la actividad genética.

En el primer día, cuando el cuerpo reconfiguró su ritmo circadiano, casi 1,400 genes (alrededor del 6.4 por ciento de todos los genes analizados) estaban sincronizados con ese ritmo. Pero en los días en que se cambió el sueño, el número de genes vinculados con el reloj corporal se redujo de forma dramática, a 228 genes, o apenas el 1 por ciento de los genes analizados.

Los investigadores calcularon que las alteraciones del sueño en última instancia tendrían un impacto en alrededor de un tercio de los genes de una persona.

Se trata de una alteración más grande de la que los científicos observaron en un estudio anterior que evaluó los efectos de la privación del sueño sobre la actividad de los genes. En ese estudio, que hizo que los voluntarios durmieran unas cinco horas y media por noche, el número de genes sincronizados con el reloj corporal se redujo de alrededor de un 9 a un 7 por ciento.

"Se trata de procesos bastante fundamentales que se ven afectados", aseguró el autor principal del estudio, Derk-Jan Dijk, profesor de sueño y fisiología de la Universidad de Surrey, en Reino Unido.

"Creemos que podría relacionarse con los resultados de salud negativos asociados con el trabajo en turnos a largo plazo", apuntó Dijk. Los trabajadores en turnos están en mayor riesgo de muchos problemas de salud, entre ellos la obesidad, la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiacas, unos ritmos menstruales alterados y cáncer, señaló.

El estudio no conectó directamente los problemas de salud con el trabajo en turnos de noche, pero los expertos dijeron que sí comienza a ayudarles a comprender por qué el sueño podría tener una influencia tan potente sobre la salud de una persona.

"Este estudio sugiere que el sueño a destiempo puede alterar a los ritmos circadianos, de forma que los ciclos de muchísimos genes se ven afectados", explicó el Dr. Mark Wu, profesor asistente de neurología, medicina, medicina genética y neurociencia de la Universidad de Johns Hopkins. "En realidad no podemos decir qué podría provocar, excepto que probablemente nada bueno". Wu no participó en la nueva investigación.

Los genes portan las instrucciones para la producción de las proteínas. Las proteínas conforman casi todos los tipos de señales químicas, hormonas y tejidos del organismo, apuntaron los investigadores.

El momento en que se producen las proteínas es importante porque su producción debe corresponderse con nuestras conductas, comentó Frank Scheer, neurocientífico de la Universidad de Harvard y director del Programa de Cronobiología Médica del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

Por ejemplo, cuando el tiempo anticipa una comida, el hígado tiene que dejar de liberar en la sangre los carbohidratos que ha almacenado y el páncreas tiene que producir más insulina, mientras que los músculos tienen que hacerse más sensibles a la insulina que se libera para poder absorber el azúcar de la sangre, explicó Scheer.

"Si esos procesos funcionan en armonía y están sincronizados con el momento en que uno come y en que ayuna, entonces el sistema es muy efectivo en la absorción rápida de esos azúcares, y en minimizar cualquier consecuencia adversa de unos niveles elevados de glucemia", señaló Scheer.

"Si no es rítmico, entonces se puede imaginar muy fácilmente que, durante la noche, esa maquinaria está activa y funcionando sin necesidad", apuntó. "Durante el día, cuando en realidad se necesita, solo funciona a media potencia".

Más información

Para más información sobre el sueño, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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FUENTES: Derk-Jan Dijk, Ph.D., professor, departments of sleep and physiology, University of Surrey, United Kingdom; Frank Scheer, Ph.D., assistant professor, medicine, Harvard Medical School, and director, Medical Chronobiology Program, Brigham and Women's Hospital, Boston; Mark Wu, assistant professor, neurology, medicine, genetic medicine and neuroscience, Johns Hopkins University, Baltimore; Proceedings of the National Academy of Sciences, Jan. 20 to 24, 2014

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