(FUENTES: Nancy Crum-Cianflone, M.D., lead investigator, Millennium Cohort Study, Naval Health Research Center, San Diego; Rachel Yehuda, Ph.D., director, Traumatic Stress Studies, Icahn School of Medicine, Mount Sinai, New York City; Brett Morash, director, veterans services, Services for the UnderServed, New York City; Aug. 7, 2013, Journal of the American Medical Association)

El riesgo de suicidio de los miembros de las tropas estadounidenses está relacionado con las enfermedades mentales, no con el combate, según un estudio- healthfinder.gov

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El riesgo de suicidio de los miembros de las tropas estadounidenses está relacionado con las enfermedades mentales, no con el combate, según un estudio

Un examen psiquiátrico ayudaría a identificar a los soldados con un riesgo mayor, afirman los expertos

Por Amy Norton
Reportera de Healthday

MARTES, 6 de agosto (HealthDay News) -- La tasa de suicidio de los militares de EE. UU. ha aumentado en los últimos años, pero según un nuevo estudio de gran tamaño no hay pruebas de que el problema proceda del combate en Irak y Afganistán.

En lugar de eso, los investigadores afirman que los factores de riesgo de suicido en el ejército son los mismos que en los civiles: la depresión, los problemas con la bebida y ser hombre. No encontraron un vínculo claro entre el suicidio y el número de despliegues a Afganistán o a Irak, ni con la exposición al combate.

Los hallazgos, publicados el 7 de agosto en la revista Journal of the American Medical Association, provienen de un estudio a largo plazo de más de 150,000 militares de EE. UU. en activo y retirados.

83 de ellos fallecieron por suicidio entre 2001 y 2008. Más de la mitad (el 58 por ciento) no habían sido destinados a Irak o Afganistán.

"El despliegue no se relacionó con el riesgo de suicidio", afirmó la Dra. Nancy Crum-Cianflone, del Centro Naval de Investigación en Salud de EE. UU., en San Diego. "Eso no prueba que el despliegue no tenga nada que ver con el riesgo de suicidio, y para ciertos individuos, podría ser así", añadió.

"Pero estos hallazgos probablemente signifiquen que el hecho de ser desplegado no tiene un papel muy importante", señaló Crum-Cianflone, investigadora principal del Estudio de la Cohorte del Milenio, un proyecto a largo plazo que realiza un seguimiento al personal actual y al ya retirado de todas las ramas del ejército estadounidense.

El informe actual es una respuesta a la tasa en aumento de suicidios en las tropas estadounidenses. Ese tipo de suicidios siguió siendo raro, pero a partir de 2005, empezaron a aumentar drásticamente: desde 10 u 11 por cada 100,000 militares en servicio activo hasta alrededor de 16 por cada 100,000 en 2008. A partir de 2009, la tasa anual se ha mantenido estable en alrededor de 18 por cada 100,000, lo que está a la par con la tasa de todos los estadounidenses de 35 a 64 años de edad, según un estudio reciente del gobierno.

Los hallazgos no significan que la prolongación de las guerras en Irak y Afganistán no tenga nada que ver con el aumento de los suicidios entre los militares, según los expertos, entre los que se incluye Rachel Yehuda, profesora de psiquiatría y neurociencia en la Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Si los nuevos hallazgos son correctos, las tasas en aumento de depresión y otros diagnósticos de salud mental podrían ayudar a explicar el repunte en los suicidios militares. Las investigaciones anteriores hallaron que, al igual que los suicidios, ese tipo de diagnósticos también han aumentado desde 2005.

Nadie sabe por qué. Pero se ha sugerido que los años de guerra y el aumento de las exigencias a todas las tropas, en casa y en el extranjero, podrían tener consecuencias en la salud mental, indicó Crum-Cianflone.

"Pero se trata solo de una especulación", afirmó, y añadió que se necesita más investigación para entender por qué los problemas de salud mental están en alza.

Los presentes hallazgos se basan en casi 151,600 militares en servicio activo y retirados, incluyendo a los que están en la reserva y en la Guardia Nacional, a los que se realizó un seguimiento desde 2001 hasta 2008. Más de 78,000 de ellos fueron destinados como refuerzo a las guerras de Irak y Afganistán. Al resto se les consideró como "no desplegados".

En general, los miembros de las tropas a los que se diagnosticó de depresión al principio del estudio o que afirmaron que les habían diagnosticado ese trastorno, tenían un riesgo más alto de suicidio. La tasa de suicidio fue de 27 por cada 100,000 en cada año frente a 10 por cada 100,000 en el personal que no tenía depresión.

Había un riesgo similar en los soldados con "problemas relacionados con el alcohol", como el hábito de conducir bebido. Y el número relativamente bajo de soldados con depresión maníaca (también conocida como trastorno bipolar) tenía una tasa particularmente alta de suicidio, con más de 87 por cada 100,000.

Crum-Cianflone comentó que "para el personal y sus familiares, los resultados son tranquilizadores en el sentido de que estar desplegado, por sí mismo, no parece aumentar el riesgo de suicidio".

No obstante, el estudio definió "desplegado" como involucrado de alguna manera en los conflictos de Irak o Afganistán, lo que supone una definición estrecha, según Brett Morash, director de los servicios a los veteranos de Services for the UnderServed, con sede en Nueva York.

"El ejército lleva 13 años en guerra", afirmó Morash, veterano de la marina retirado recientemente. "Pero seguimos teniendo los compromisos mundiales que teníamos antes. Se nos pide que hagamos cada vez más, con el mismo número de personas".

Ese "ritmo operativo cada vez más alto" podría estar añadiendo estrés a las vidas de los miembros en servicio, independientemente de si aterrizan en Irak o en Afganistán, señaló Morash.

Yehuda comentó que los hallazgos ponen de relieve la necesidad de evaluar a los miembros de servicio de depresión y problemas con la bebida, tanto si están desplegados como si no. También afirmó que los veteranos no deberían tener miedo de pedir ayuda.

"No es raro que alguien piense que puede mejorar sin ayuda", señaló Yehuda.

Morash se mostró de acuerdo en que es importante que los veteranos pidan ayuda cuando la necesiten. "Aquí hay recursos", afirmó. Por ejemplo, el Departamento de Asuntos de Veteranos y los grupos comunitarios, como Services for the UnderServed, disponen de programas que conectan a los veteranos con otros veteranos que sirven como "pares mentores".

"Puede hablar con otro veterano que entiende por lo que usted ha pasado", señaló Morash. "Creo que la capacidad de contactar y conectar con otros veteranos es clave".

Más información

El Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU. tiene más información sobre los recursos de salud mental.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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