(FUENTES: Jose M. Ordovas, Ph.D., director, nutrition and genomics laboratory, USDA Human Nutrition Research Center on Aging, Tufts University, Boston; Robert Eckel, M.D., professor of medicine and director, Clinical and Translational Research Centers Network, University of Colorado, Denver; Aug. 13, 2013, Diabetes Care, online)

La dieta mediterránea podría reducir el riesgo genético de accidente cerebrovascular- healthfinder.gov

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La dieta mediterránea podría reducir el riesgo genético de accidente cerebrovascular

A las personas que consumieron muchos frutos secos o aceite de oliva les fue mejor en un estudio

Por Randy Dotinga
Reportero de Healthday

MARTES, 13 de agosto (HealthDay News) -- Las dietas mediterráneas que cuentan con una gran cantidad de aceite de oliva y de frutos secos se relacionan con una tasa menor de accidente cerebrovascular (ACV) en personas mayores cuya conformación genética aumenta su riesgo de diabetes, según un estudio nuevo.

La investigación sugiere, pero no prueba de manera concluyente, que la dieta rebaja o incluso elimina el riesgo extra de ACV, quizá al reducir la tasa de diabetes. Aun así, "nuestro trabajo ha dado un paso firme en la dirección de la alimentación personalizada y la buena salud", afirmó el coautor del estudio, José Ordovás, director del laboratorio de nutrición y genómica en el Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana en el Envejecimiento del USDA de la Universidad de Tufts.

Se cree que la llamada dieta mediterránea ayuda a los ciudadanos de Grecia, España y del sur de Italia a tener unas tasas bajas de enfermedades cardiacas y de cáncer. Aunque se ha prestado mucha atención a la dieta en los últimos años, no hay una definición firme de lo que es, ya que los alimentos varían según la región.

Sin embargo, generalmente se considera que la dieta mediterránea pone el énfasis en el aceite de oliva, los frutos secos, la verdura fresca y el pescado, además de en los granos integrales, las semillas y en formas más sanas de grasa. Se centran menos en los productos lácteos y la carne, y, a pesar de la conexión con Italia, en un menor consumo de pasta.

En el nuevo estudio, los investigadores asignaron aleatoriamente a más 7,000 personas de entre 55 y 80 años de edad en España a comer o bien una dieta baja en grasa, o bien una dieta mediterránea rica en frutos secos o una dieta mediterránea rica en aceite de oliva extra virgen. Los investigadores les dieron seguimiento a todos los participantes durante un promedio de cinco años hasta 2010.

Algunos de los participantes tenían un rasgo genético en común: una mutación de un gen que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 en hasta un 50 por ciento en comparación con otras personas con otra forma del gen. Ordovás afirmó que aproximadamente el 30 por ciento de las personas blancas tienen la forma con mayor riesgo de mutación.

Aquellas que tenían la mutación y a las que se asignó el grupo de la dieta baja en grasa tuvieron casi tres veces más probabilidades que las demás de sufrir un ACV, hallaron los investigadores. Pero las que tomaron la dieta mediterránea tenían aproximadamente el mismo nivel de riesgo que las que no tenían la mutación genética.

El porcentaje de las personas que estaban en los diferentes grupos y que sufrieron un ACV varió entre el 1.4 y el 4.3 por ciento, indicó Ordovás.

"Pasar a una dieta mediterránea no va a hacer daño a nadie, y ayudará a esas personas con factores de riesgo o con antecedentes familiares de la enfermedad", señaló Ordovás. "No obstante, si no es completamente posible cambiar de dieta, entonces incorporar elementos de la misma, como el aceite de oliva extra virgen, los frutos secos, las verduras y las frutas, le vendrá bien. O mejor aún sería intercambiar estos productos con los que sean menos sanos de la dieta".

El Dr. Robert Eckel, profesor de medicina y director de la Red de Centros de Investigación Clínica y Traslacional de la Universidad de Colorado, que no participó en el estudio, dijo que los hallazgos son útiles. Sin embargo, los investigadores todavía no saben de qué modo se relacionan las variaciones genéticas con el riesgo de diabetes y de ACV, comentó.

En general, según Eckel, las variaciones (las diferencias en las secuencias del ADN entre los genes) "son comunes y podrían no tener ningún efecto, un efecto adverso o un impacto favorable en la salud cardiaca, en el riesgo de sufrir complicaciones por la diabetes o en ambos".

El estudio fue publicado en línea el 13 de agosto en la revista Diabetes Care.

Más información

Para más información sobre la dieta mediterránea, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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