(FUENTES: Leonardo Trasande, M.D., associate professor of pediatrics and environmental medicine, NYU School of Medicine, New York City; Hugh Taylor, M.D., chair, department of obstetrics, gynecology and reproductive sciences, Yale School of Medicine, New Haven, Conn.; September 2013 Pediatrics)

Unas sustancias químicas que se encuentran en los plásticos podrían aumentar el riesgo de obesidad y diabetes de los niños- healthfinder.gov

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Unas sustancias químicas que se encuentran en los plásticos podrían aumentar el riesgo de obesidad y diabetes de los niños

Unos estudios vincularon a los ftalatos y al BPA con la resistencia a la insulina y una mayor grasa corporal

Por Dennis Thompson
Reportero de Healthday

LUNES, 19 de agosto (HealthDay News) -- Unas sustancias químicas utilizadas en los envoltorios y recipientes para la comida podrían estar contribuyendo a la diabetes y la obesidad infantiles, afirman dos nuevos estudios.

Un estudio vincula los ftalatos a una mayor resistencia a la insulina en los niños, mientras que el otro asocia el bisfenol A (BPA) con un índice de masa corporal (IMC) alto y unas cinturas en aumento. Ambos estudios aparecen en línea el 19 de agosto y en la edición impresa de septiembre de la revista Pediatrics.

"Hay una creciente preocupación de que las sustancias químicas del ambiente podrían ser contribuidores independientes a las enfermedades infantiles relacionadas con la epidemia de obesidad", afirmó el Dr. Leonardo Trasande, autor del estudio sobre los ftalatos y profesor asociado de pediatría y medicina ambiental en la Facultad de Medicina de la NYU. "Nuestra investigación amplía esas preocupaciones crecientes".

El estudio de Trasande revisó la resistencia a la insulina y los niveles de ftalatos en la orina de 766 niños entre los 12 y los 19 años de edad. Estudios anteriores habían vinculado la exposición a los ftalatos con la resistencia a la insulina en los animales y en los adultos humanos.

Los ftalatos son sustancias químicas que se usan para suavizar y aumentar la flexibilidad de los plásticos y del vinilo. Se sospecha que son disruptores endocrinos, y los fabricantes han dejado de usarlos en productos para bebés, como los objetos para la dentición y los chupetes.

El estudio halló que la resistencia a la insulina en los niños aumentó junto con los niveles de un ftalato conocido como di-2-etilhexilftalato, o DEHP. La asociación se mantuvo incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta la ingesta calórica, el IMC y otros factores de riesgo de la diabetes de los niños.

"Hay estudios de laboratorio que sugieren que estas sustancias pueden influir sobre la forma en que nuestros organismos responden a la glucosa", planteó Trasande. "En particular, se cree que influyen sobre los genes que regulan la liberación de la insulina. Hay otros mecanismos potenciales, pero ese es el principal mecanismo que nos preocupa".

En el otro estudio, la Dra. Donna Eng y sus colegas investigadores de la Universidad de Michigan hallaron que unos niveles altos de BPA en la orina se asociaban con un mayor riesgo de obesidad.

El BPA se usa para producir resinas de policarbonato y epoxi para una amplia variedad de productos. Por ejemplo, las latas de aluminio pueden utilizar un revestimiento de BPA para prevenir la corrosión. Se ha relacionado con una amplia variedad de problemas de salud, y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. ha prohibido su uso en las tazas para bebés, los biberones y los paquetes de fórmula infantil.

El estudio revisó datos de unos 3,300 niños entre los 6 y los 18 años, y halló que los niños con unos niveles altos de BPA tendían a tener cantidades excesivas de grasa corporal, y unas cinturas inusualmente anchas.

Sin embargo, en un comentario relacionado en la revista, el Dr. Robert Brent, de la Universidad de Cornell, señaló las limitaciones de utilizar exclusivamente los niveles en la orina para determinar el alcance o el impacto de la exposición química.

El Dr. Hugh Taylor, catedrático del departamento de obstetricia, ginecología y ciencias de la reproducción de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, dijo que estos estudios "apuntan a la vulnerabilidad de los niños a las sustancias químicas ambientales. Parece que mientras más joven se es, más cosas se están desarrollando y más vulnerable se es a este tipo de daños".

Sin embargo, Taylor añadió que la comida envuelta en recipientes con ftalatos y BPA contribuye tanto o más a la diabetes y a la obesidad que las sustancias en sí.

"Probablemente el tipo de dieta que estos niños comen es más importante", apuntó Taylor. "Cambiar a una comida natural más saludable siempre es una buena idea, no solo por la eliminación del BPA y los ftalatos, sino por todos los demás beneficios para la salud. Si pensáramos sobre una dieta con comidas más sanas y de más sentido común que no están empacadas en una forma que introduzca BPA y ftalatos, nos iría mucho mejor".

Trasande recomienda que los padres eviten usar recipientes de plástico que contengan los números de reciclado 3, 6 o 7, en que se usan ftalatos o BPA.

"También aconsejo a las familias no usar el microondas con plásticos, lavar los recipientes de plástico a mano y tirar los recipientes de plástico que tienen arañazos o están dañados de otra forma", planteó.

Aunque los nuevos estudios hallaron asociaciones entre las sustancias del plástico, la resistencia a la insulina y la obesidad en los niños, no establecieron causalidad.

Más información

Para más información sobre los ftalatos, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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